El joven está preso en República Dominicana tras ser señalado de abusar a un niño de cuatro años.
Un domingo de octubre del 2011 marcó la tragedia para la familia Ortiz. Con una promesa, en medio de un entrenamiento en el polideportivo El Salitre, de Bogotá, inició la historia que hoy tiene a un joven beisbolista de 16 años en una correccional de República Dominicana, acusado de abuso sexual.
Como todos los fines de semana, el menor asistía a los entrenamientos, en la liga de Bogotá. Ese domingo había entre el público alguien inusual: un directivo de la academia dominicana 'Big Papy', inmerso en una supuesta búsqueda de talentos. "El entrenador me dijo que mi hijo podría ser un gran pelotero", relata José, el padre del joven. Tras una corta charla acordaron un entrenamiento para medir el potencial del adolescente.
José Manuel Ramírez Vargas (conocido como 'Chepe'), regresó entonces a República Dominicana con la promesa de volver en 20 días.
"Quedamos ilusionados. Era la oportunidad de que nuestro hijo pudiera ser fichado para hacer una carrera internacional", añade el padre.
A los 20 días, José recibió la llamada de Raúl Méndez, quien se identificó como representante de la academia. Le dijo que para que 'Chepe' volviera a Colombia, como habían quedado, tenían que pagar no solo su tiquete aéreo, sino el de un entrenador más.
Así, los padres costearon también la estadía de los entrenadores que, durante tres semanas, estuvieron viendo jugar a su hijo y a dos jóvenes más. Al final dijeron que firmaban contrato para llevarse a los tres a la isla caribeña.
"Nos mostraron documentos, confiamos plenamente y quedamos muy felices con la oportunidad. El 13 de noviembre viajaron los pelaos. El regreso quedó previsto para el 18 de diciembre. Nuestra inversión para el viaje ya era de 3 mil dólares (casi 6 millones de pesos)", agrega José.
Los jóvenes se fueron entusiasmados y después pidieron que les extendieran la fecha de estancia. La ilusión hizo que los padres se sacrificaran y pasaran las fiestas de Navidad lejos de ellos, y que les enviaran más dólares.
"Las cosas empezaron a ponerse sospechosas cuando de la academia nos llamaron a decir que los pelaos comían mucho y que teníamos que subir la cuota mensual de 600 a mil dólares", narra el padre del menor. Para entonces, él ya sabía que su hijo y los otros dos jóvenes no estaban en un centro de concentración sino en un inquilinato de un barrio popular.
"Nos dijeron que los iban a cambiar a otra casa -dice José-. Los otros dos pelaos volvieron, pero mientras estábamos arreglando todo para que el nuestro también volviera, pasó la desgracia".
El señalamiento
El 3 de febrero pasado una llamada acabó con la tranquilidad de José y su familia. Alguien le informó que su hijo estaba detenido por violar a un niño de 4 años.
José sintió que la tierra se lo tragaba. "Descubrimos que a ese señor 'Chepe' lo habían echado de varias academias y que estuvo en la cárcel por estafador", dice llorando José.
Pero las sorpresas no pararon ahí. La familia del niño de 4 años les exigió dinero para conciliar. "Les consignamos 20 mil dólares que reunimos con mucho esfuerzo, pero mi hijo no fue dejado en libertad", relata José.
En febrero, la madre del menor viajó a República Dominicana, donde aún permanece. Allí se dio cuenta de que en la casa se practicaba santería y que las fotos de los menores eran alumbradas con velas.
La única prueba que hay en este momento contra el joven es el señalamiento que el niño de cuatro años le hizo el día de los hechos. EL TIEMPO habló con una fuente de República Dominicana, que aseguró que no es la primera vez que ocurre un caso así y que varios jóvenes de otros países han sido estafados por una red, que sería la de Chepe.
José asegura que su hijo es inocente y está ad portas de ser condenado. Por su parte, las autoridades dominicanas investigan a un hombre, al parecer homosexual y familiar del dueño de la casa donde vivían los menores, que el día de los hechos llegó de visita y podría ser el victimario.
Por ahora, una de las promesas del béisbol, reconocido jugador en la Costa, sigue recluido en un centro de menores a la espera de una audiencia que le resuelva su situación judicial.
Asistencia
'Consulado sigue pendiente'
El consulado de Colombia en República Dominicana le indicó a este diario que el menor sigue recluido en la correccional a la espera de la fecha de la audiencia, que fue aplazada un mes más.
"De parte nuestra ha recibido todo el apoyo y asistencia humanitaria. La asesora jurídica se ha reunido con la madre del joven, y un defensor público asumió el caso", indicó una funcionaria del consulado. Por su parte, funcionarios del Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes del Distrito Nacional, donde está el caso, manifestaron que también vigilan que los derechos del joven colombiano no sean vulnerados.
Sus familiares están buscando algún mecanismo que permita su deportación, por ser menor de edad.
